De acuerdo, entonces....¿por qué no invierte más?.
Así me respondió un amigo hace unos días cuando mandé una pequeña nota sobre lo bien que le iba a la economía alemana.
Y creo que ambos, mi visión a corto plazo y sus dudas a medio plazo, son correctas.


Centrémonos en la "falta" de inversión privada, uno de los argumentos detrás tanto de las quejas sobre su elevado superávit en la balanza corriente como de su escaso papel como motor de la demanda final de la eurozona....

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/bc17e928-3da7-11e3-9928-00144feab7de.html?siteedition=intl#axzz3h55NrLrD


Al final, uno de los menores pesos de la inversión privada sobre el producto (y a la baja) de los países desarrollados con apenas un 17 %. ¿Por qué? El artículo anterior ofrece las principales hipótesis que van desde problemas estructurales (envejecimiento, regulación, educación) hasta coyunturales (incertidumbre, el resultado de medidas de consenso redistributivas en la formación de un gobierno de coalición). Las consecuencias son también evidentes: el crecimiento potencial estimado se ha reducido casi a la mitad en los últimos veinte años, estimado ahora en apenas un 1.0 %.

Mientras se deciden los cambios estructurales precisos para recuperar la inversión privada, el FMI aboga por aumentar la pública...

http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2015/06/elekdag.htm

La inversión pública en infraestructuras se considera la cuarta más baja de las principales economías desarrolladas y emergentes, de acuerdo con datos de la OCDE.


De acuerdo con los datos del FMI, el aumento de la inversión pública tiene un efecto directo y aplazado mayor sobre el producto que el aumento del consumo pública. Y estamos hablando de casi el doble de impacto, partiendo de que se mantenga la política monetaria expansiva actual.

El FMI considera que un crecimiento de la inversión pública por debajo del 2.0 %, como la prevista por el Gobierno en los próximos dos años, es claramente insuficiente para lograr un crecimiento sostenido del crecimiento potencial de la economía alemana. Por otro lado, el Gobierno alemán sin duda teme que un aumento de la demanda interna (inversión pública, salario mínimo y unas condiciones financieras demasiado laxas) lleven a un aumento de los desequilibrios internos que rompan con el modelo de crecimiento actual: elevado superávit exterior, precios de los activos altos (pero no excesivos), deuda privada y pública contenida. De nuevo, el corto y hasta el medio plazo frente al largo plazo; la certidumbre a corto frente a la incertidumbre a medio plazo. Al final, Alemania va bien hoy; en el futuro, veremos.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España