Nuevo día en donde el mercado está viviendo de rentas de las medidas del BCE cuyos efectos se ven claramente en las divisas y la deuda. Las rentabilidades siguen bajando y el Euro vuelve a debilitarse. Cuando desaparecen los titulares, emergen las preocupaciones reales de los operadores, como el volumen, la baja volatilidad y el pánico a que un evento lo haga todo explotar y mande una señal de venta general muy clara, lo que puede abarrotar las salidas y ser peor el remedio que la enfermedad.  Sesión muy poco positiva en Europa con índices en rojo durante mucho tiempo en la sesión como el Ibex 35, pero la fortaleza que hemos tenido, para no alejarnos demasiado de los máximos, reside en el mercado de deuda y Wall Street.

Las rentabilidades han acabado al alza en Europa salvo Grecia, que baja fuertemente tras cambios en el Gobierno que garantizan la continuidad de la política económica. Sin embargo España sube al 2,61% e Italia al 2,76%. Los niveles no son preocupantes, pero tal como está la volatilidad y el volumen, todo el mundo está muy pendiente de algún evento que dispare la volatilidad y así generar una señal de recogida de beneficios que puede ser muy intensa. Algo por el estilo de lo que hemos tenido hoy en el Banco de Irlanda, en donde un multimillonario ha cerrado su posición con un +150%. Este tipo de “ya tengo bastante” es una de las cosas que más miedo da en el mercado, porque la deuda de la periferia ha subido mucho los precios y alguno podría tener “suficiente”. Lo que pasa es que el BCE está ahí y los tipos en la Eurozona a corto plazo están marcando nuevos mínimos, por lo que hay una buena labor de contención por ese flanco que evita movimientos desagradables. En resumidas cuentas, como la volatilidad aumenta más cuando hay descensos fuertes, todos están pendientes de la volatilidad y el miedo es que el “stop-loss” sea precisamente algún nivel en su cotización y que este aumento sea por algún “tengo bastante”
 
Veamos la crónica de la sesión al completo:
 
Se esperaba una apertura plana en Europa tras las nuevas subidas de ayer pero en donde nos estamos quedando sin gasolina que pueda compensar el ver al DAX parado demasiado tiempo en los 10.000 puntos.

Wall Street cerró al alza muy ligeramente y el mejor del día fue el Nasdaq, aunque el de los récords, el SP 500, consiguió uno nuevo.
 
Ante la ausencia de datos macro de calado, los numerosos titulares acerca de fusiones y adquisiciones fueron el acicate para conseguir nuevas alturas, un fenómeno que ya se da de vez en cuando en los días que no hay datos macro.
 
Protagonistas fueron el sector de cuidados de la salud pero para mal, porque las marcas grandes son las que compraron y otras pequeñas las compradas, pero como son los grandes los de más ponderación,  el SPDR acabó en -0,52%. Los peores fueron las utilities con -0,67%.
 
El mejor del día fue el SPDR de industriales con +0,51% gracias en parte a la buena noticia que llegó desde China en forma de rebaja del ratio de requerimiento de reservas en algunos bancos, lo que saca dinero hacia préstamos y eso animó al súper sector de recursos básicos en Europa.
 
El Nasdaq fue el mejor índice y con razón, porque Apple subió +1,6% a 93,7$ en su primer día de cotización tras el 7 a 1.
 
Hay que recordar que estamos en la semana posterior al dato de empleo de EEUU y de datos macro suele ser floja. Hoy el más destacado es el de inventarios mayoristas.
 
Algo que dio mucho que hablar fue el hecho de ver que la deuda a 10 años en España puso su rentabilidad por debajo de la de EEUU y lo más comentado es que esto se podría tomar como que España está mejor que EEUU, pero hay una diferencia de ráting muy importante entre ambas, motivo principal que encuentran muchos para seguir tirando piedras en nuestro tejado.
 
Ayer el Presidente de la Reserva Federal de Boston hizo unas declaraciones en donde dibujó un posible plan de salida más cauteloso que se basa principalmente en seguir reinvirtiendo los cupones de la cartera de deuda que tiene en activos respaldados por hipotecas en vez de cancelarlo todo, como se tiene pensado. Además, considera que hay que tener en cuenta la controlada reacción del mercado a la reducción del QE. Pone el acento en ese evento sin precedentes que tendrá lugar cuando en gran parte del planeta se salga de los tipos bajos, y eso es un reto para la comunicación de la FED con los inversores. Este año Rosengren (Boston) no vota en el comité de la FED.
 
Desde China llegan más buenas noticias, ya que tras meses de sequía, vuelven las salidas al mercado con 10 nuevas empresas a cotizar. Esto es un arma de doble filo. Por un lado, cuando la economía va bien, se ve como una búsqueda de financiación para crecimiento, pero cuando va mal y la financiación escasea, se puede ver como una búsqueda intensa de la financiación que no se puede obtener por canales más estándar.
 
En Europa, donde todos estamos contentos con las medidas del BCE, hoy Weidmann dice que el organismo está entrando en terreno desconocido con las últimas medidas. La bajada de tipos considera que fue la respuesta a una perspectiva de inflación no satisfactoria y el hecho de usar medidas no convencionales es debido a que se han dado cuenta de que ya no queda margen para bajar más los tipos y que quieren que la política monetaria llegue a la economía real. Dice que la situación es distinta que la de hace dos o tres años y que las perspectivas de inflación están por debajo de la definición que tienen ellos de estabilidad de precios. Por si a alguien le sorprende ver a Weidmann en la misma onda que el BCE, recordar que las medidas se tomaron por unanimidad en el consejo del BCE.
 
Precisamente, en la apertura, el EONIA baja a +0,053%, la tasa más baja nunca vista y, de momento, los bonos españoles siguen teniendo la rentabilidad por debajo de la de EEUU, con +2,57% a 2,59%.
 
Muchos ojos están mirando la sobrecompra en Europa, ya que el futuro del Ibex, EX50 y CAC 40, entre otros, están ya en terreno de sobrecompra., lo que pone algo más de resistencia a las subidas en el caso de que no tengamos titulares o datos macro. El futuro del DAX sigue sin pasar de los 10.000 y eso es peligroso porque un retroceso nos puede sacar de la sobrecompra en algunos índices y eso generar una recogida de beneficios.

Seguimos dentro de una semana rara, ya que no tenemos datos macro de importancia en EEUU y seguimos bajo la influencia de las medidas anunciadas por el BCE.

Con las fuertes subidas el jueves y viernes pasado, nos hemos quedo acercándonos a la parte alta de la parábola que dibuja un lanzamiento al aire y el impulso se está nutriendo de las consecuencias de las medidas del BCE, básicamente mostrando su cara en el euro y en el mercado secundario de deuda.

Hoy la estrella del mercado secundario de deuda es sin ninguna duda Grecia. Samaras ayer hizo cambios en el Gobierno con 8 nuevas incorporaciones con la más importante en Economía, colocando como Ministro de Economía al economista Gikas Hardouvelis.

El perfil de las personas que ocupan estos cargos es muy mirado por el mercado, ya que les determina con qué “pasión” van a seguir el camino trazado, o les gusta más bien irse de excursión por zonas peligrosas. La persona en cuestión es un tecnócrata que ya fue consejero de gobiernos previos y es más o menos de la misma línea que el anterior Stournaras, por lo que el mercado hace una lectura de continuidad en la política y eso es recompensado con más estabilidad y bajada de tipos.

En concreto, a 10 años baja al 5,44% y a 5 años baja del 4% por primera vez desde diciembre de 2009, así que poco a poco vamos acercándonos a zonas anteriores a la crisis.

Evidentemente, todo esto también está ayudado por las medidas del BCE que han puesto al EONIA al nivel más bajo nunca visto y eso favorece operaciones de carry trade con destino a la deuda pública con más rentabilidad ahora mismo.

Como podemos imaginarnos, las bajadas de tipos en todas partes están ayudando mucho al mercado, pero lo mismo que dan alegrías, levantan preocupaciones.

Por un lado tenemos que la rentabilidad del mercado de deuda está bajando y estamos viendo que los activos de riesgo están subiendo, ambos movimientos suponen un aumento de precio y en el mercado de deuda en particular, esto suele costar de entender. Para que nos hagamos una idea, cuando estamos en un entorno de bajadas de tipos de interés y del resto de medidas por parte del Banco Central Europeo, hay dinero que no puede salir de la deuda pública por definición y eso hace que se vaya buscando la rentabilidad más alta que esté disponible dentro de las reglas de compromiso que tiene ese dinero. En cuanto se activa el movimiento por las medidas del Banco Central Europeo, hay cierta prisa por encontrar la rentabilidad, ya que el que llegue último, la encontrará más baja, un efecto que hace que los precios sigan subiendo y la rentabilidad bajando. Al mismo tiempo, otro dinero se da cuenta de que las bajadas de rentabilidad ayudan a bajar el coste de financiación de las empresas y eso favorece la inversión para el crecimiento, amén de endeudamiento y crédito en las familias, por lo que se aprovecha la situación para meter dinero en el riesgo, esperando mayores valoraciones de las empresas, así que tenemos subidas de precios tanto en el riesgo como en la deuda pública.

Sin embargo, el entorno de bajos tipos de interés y una subida prácticamente constante de los activos de riesgo, empiezan a despertar el miedo a una burbuja en los activos. En meses anteriores, algunos miembros actuales y pasados de la Reserva Federal descartaron la aparición de una burbuja en los mercados, pero aquí en Europa las voces avisando de esto mismo están empezando a hablar muy alto.

Uno de ellos es el famoso Instituto ZEW cuyo presidente en la prensa ha dicho que ya tenemos todos los ingredientes para una burbuja y peor que se va poner la situación ya que en su opinión hay un 95% de probabilidades de que la siguiente medida sea un programa de compra de deuda.

Cada vez que el BCE toma medidas es un arma de doble filo, ya que por un lado es positivo por la ayuda que supone para la economía y para los mercados, pero por otro lado es un reconocimiento explícito no sólo de que la situación está mal, sino de que va a ir a peor, y es precisamente esto último lo que hace que haya un riesgo implícito en el mercado que se incrementa a golpe de medida. Si esto lo unimos a una volatilidad mísera, estamos acumulando pólvora en un cañón que no se sabe cuándo puede explotar. Quizá nunca lo haga, ojalá, pero lo que es cierto es que la situación deja muy claro qué es lo que hay que hacer si aparece otro cisne negro, ya que todas las operaciones caerán del lado bajista en multitud de activos, por lo que puede ser el comienzo de un efecto bola de nieve.

También debemos ser conscientes de que cuanto mayor sea el crecimiento de este miedo implícito, más se incrementa la presión en sentido opuesto por sentimiento contrario.

Este miedo implícito suele alimentarse de desequilibrios y el que más está llamando la atención en todas partes es el extraordinario comportamiento de la deuda española con respecto a la deuda tanto inglesa como norteamericana. Nuestro bono a 10 años ha adelantado por la izquierda a los otros dos, poniendo la rentabilidad por debajo y donde es más que notable es la diferencia de rating, algo que se está subrayando constantemente desde el mundo anglosajón como excusa para no confiar en poner dinero a largo plazo de nuestra economía. La situación es tan anómala, que incluso el Deutsche Bank la ha puesto como ejemplo del tiempo extraordinario que estamos viviendo en la historia económica del planeta.

Muchos también son conscientes de esta anomalía y dicen que las rentabilidades alcanzadas por la periferia, rondando el 7%, abrieron oportunidades desconocidas en la historia para cazar esas rentabilidades en el largo plazo y eso ha despertado una competición entre profesionales del sector financiero casi fraticida pues en este negocio, el que más rentabilidad consigue, se lleva más clientes, y el que menos, los pierde, incluso el trabajo. Por lo tanto, este desequilibrio se está vigilando muy de cerca por si es el origen del siguiente cisne negro.

El saldo de las instituciones al cierre de ayer sigue siendo comprador y se amplía de nuevo. Aumento en las compras y las ventas creando un nuevo mínimo anual. Positivo para el mercado de riesgo. 

Los datos de Europa de hoy:

Francia:

Producción industrial de Francia de abril sube +0,3%, recuperando parte de la bajada del mes anterior de -0,4% pero peor de lo esperado que era subida de +0,4%. 

Dinamarca:

Producción industrial de Dinamarca de abril cae -1,4% desde el +4,86% anterior. IPC de mayo sube +0,5% desde el +0,69% anterior, más bajo de lo esperado que era +0,6%.

Suiza:

Ventas minoristas de Suiza en abril sube +0,4%, mucho peor de lo esperado que era +2% desde el +3,4% anterior.

Desempleo de Suiza de mayo baja al 3%, mejor de lo esperado que era bajada a 3,1 desde el 3,2 anterior. En cifras ajustadas estacionalmente se mantiene en el 3,2%. Mal dato para el EURCHF. 

Reino Unido:

Producción industrial de UK de abril sube +0,4%, lo esperado, desde el +0,1% anterior.

En la interanual sube +3%, más de lo esperado que era +2,8% desde el +2,5% anterior.

Producción manufacturera de abril sube +0,4% justo lo esperado desde el +0,59% anterior.

En la interanual sube +4,4% más de lo esperado que era +4% desde el +3,5% anterior.

Italia:

Producción industrial de Italia de abril sube +0,7%, mejor que el +0,4% esperado desde el -0,4% anterior, por lo que recupera lo perdido.

En la interanual sube +1,6%, mucho mejor que el +0,6% esperado y recupera totalmente el -0,1% anterior.

PIB de Italia del Q1 baja -0,1%, justo lo esperado desde el +0,07% anterior. Interanual baja -0,5%, justo lo esperado, desde el -0,94% anterior. 

Grecia:

IPC interanual de mayo baja -2%, peor que el -1,9% desde el -1,3% anterior. Producción industrial baja -2,2% desde el .2,7% anterior. 

Los datos de EEUU de hoy:

Inventarios mayoristas de abril suben +1,1% desde el +1,09%, mejor de lo esperado que era +0,5%. Interanual sube +1,3% desde el +1,6% anterior y más de lo esperado que era +0,8%. Buen dato para el mercado, malo para los bonos y bueno para el dólar. 

Resumiendo la sesión: nuevo día en donde el mercado está viviendo de rentas de las medidas del BCE cuyos efectos se ven claramente en las divisas y la deuda. Las rentabilidades siguen bajando y el Euro vuelve a debilitarse. Cuando desaparecen los titulares, emergen las preocupaciones reales de los operadores, como el volumen, la baja volatilidad y el pánico a que un evento lo haga todo explotar y mande una señal de venta general muy clara, lo que puede abarrotar las salidas y ser peor el remedio que la enfermedad.