El primer ministro de Grecia dice que Europa ha mostrado debilidad lidiando con la crisis de los emigrantes y también lidiando con las acciones unilaterales de los estados miembros. También dice que Grecia ya ha asumido un coste desproporcionado de esta crisis de los refugiados pero espera que la Unión Europea admita que el país no puede aceptar todo este coste por si sola. Dice que la recolocación de los refugiados debe empezar inmediatamente y que se necesita financiación, ayuda humanitaria y alojamiento temporal para los inmigrantes.
 
Considera que la situación de estas personas es excepcional y crucial para el futuro de Europa.
 
Tusk, por parte europea, dice que si se excluye a Grecia del tratado de Shengen no resolverá la crisis y que las acciones unilaterales de algunos países miembros van en detrimento de la solidaridad europea. También dice que Grecia o cualquier otro Estado de la Unión Europea ya no serán un país de paso y dice que los inmigrantes ilegales simplemente no deben entrar. Dice que la situación a lo largo de la ruta de los Balcanes occidentales por los inmigrantes es realmente dramática y que es una prioridad un plan de acción conjunta con Turquía.